Oct 22, 2016 / por admin / En Corrupción / Deja un comentario

La marcha de los crespones negros, o la manipulación del descontento social

Luego del feriado bancario, aquel fatídico 08 de marzo, cientos de miles de personas salieron a las calles para protestar contra el atraco financiero de mayor gravedad que sufrió el país en toda su historia. El Banco del Progreso era el banco más grande hasta ese entonces, ya que registraba la mayor cantidad de depósitos a nivel nacional. Sin embargo, Fernando Aspiazu, su presidente ejecutivo, se declaró insolvente y dejó en quiebra el banco, lo que afectó a millones de personas que habían confiado en el sistema financiero.

El 29 de marzo de 1999, se llevó a cabo una marcha en Guayaquil en respaldo al Banco del Progreso; esta concentración multitudinaria estaba liderada por el mismo banquero Fernando Aspiazu, y contó con el apoyo de Joyce de Ginatta, perteneciente al sector empresarial más reaccionario de la ciudad. Poco tiempo después se unió el entonces alcalde de Guayaquil, León Febres Cordero. Desde un balcón, el líder del Partido Social Cristiano se dirigió ante los miles de manifestantes: “Ustedes me conocen, yo no me ahuevo jamás. Cuando Guayaquil levanta su brazo de guerra, es porque guerra habrá”.

Algo andaba mal: empresarios, banqueros y políticos de derecha, estaban protestando junto a sectores populares. ¿Qué pueden tener en común sectores tan disímiles de la sociedad? En esta manifestación se podían leer carteles como “Con la costa no se juega”, “Guayaquil Distrito Federal”, y se podía ver que quemaban la bandera de Quito y camisetas del Partido Democracia Popular, al cual pertenecía Jamil Mahuad. Se había entendido todo mal, la gente pensaba que eran los serranos los culpables de la insolvencia del Banco del Progreso, y por ello se desató una ola de regionalismo.

“¡Aspiazu, amigo, el pueblo está contigo!” era el grito de la muchedumbre aquel día. Semanas después, en su condición de presidente ejecutivo, cerró el Banco del Progreso de manera unilateral, sin autorización de las entidades pertinentes. Sin embargo, y pese a que no se dio una sola explicación a los cientos de miles de personas que tenían sus ahorros ahí, Aspiazu se mantuvo en la administración hasta julio de ese año.

¿Por qué el Gobierno, sabiendo la profundidad de la crisis financiera que atravesaba el banco, permitió el cierre unilateral del banco, y luego le permitió administrar la entidad durante tres meses? En julio de 1999 el banco recién pasó a ser administrado por el Estado. Todo indica que Aspiazu tenía un favor por cobrarle al presidente por haber financiado su campaña, algo que se supo meses más tarde, y fue uno de los motivos que determinaron la caída de Mahuad.

Esa no fue la única verdad que salió a la luz durante ese tiempo. Luego se supo que la verdadera responsabilidad sobre la que recaía la quiebra del Banco era el mismo Fernando Aspiazu, quien fue detenido por evasión de impuestos, enfrentó numerosos juicios, por los cuales fue condenado a 7 años de prisión, que los cumplió en el ex Penal García Moreno de Quito. El ex banquero fue declarado insolvente por adeudar más de 880 millones de dólares al Estado.

Tu comentario